domingo, 28 de julio de 2013

Crema de naranja, de mandarina o de limón.

Crema de naranja, tambien de mandarina o de limón. 
Ésta receta es un tres en uno.

Much@s estaréis acostumbrados a ver en casi todos los blogs la crema de limón (lemon cream) tan de moda hoy en día en nuestras cocinas; lo que quizás no sabéis es que no es una receta nueva, tampoco es extranjera, pues yo recuerdo que de niña ya la comía. 
Casi siempre de relleno de tartas de chocolate o de acompañamiento a las tartas de queso. 

El caso es que ahora se ha puesto de moda la crema de limón, pero yo prefiero la de naranja en mis postres y cómo la manera de hacer es prácticamente la misma, os dejo mi preferida y las instrucciones para que podáis hacer también las otras..

La encontrareis en un montón de recetas, casera o comprada, se ha vuelto imprescindible para rellenar tartas y pasteles y por supuesto que os la recomiendo, no dejéis de hacerla y probarla.

Yo os voy a enseñar como hacerla de naranja, ya que todas están buenísimas.

A mi personalmente me gusta ésta más que la de limón por ejemplo para rellenar bombones o hacer un suave helado.

Haciéndola como yo os enseño, la puede tomar hasta las personas diabéticas, las personas intolerantes a la lactosa y los celiacos.


* Si tenéis la suerte de comprar frutas frescas ecológicas, obtendréis un producto mas sano, con más sabor y libre de pesticidas.

Directamente del productor al consumidor, sin intermediarios.

Puedes consumir en el mínimo tiempo posible, desde la recogida o fabricación, evitando largos transportes que contaminen el medio ambiente, pagando un precio Justo porque se compra directamente al productor, sin intermediarios. 

Comiendo mejores productos ya que están recién cogidos y en su momento óptimo de madurez, así que no solo ganamos en salud, ganamos en sabor.

Yo tengo la suerte de tener cerca un comercio donde la fruta y verdura es ecológica y certificada.

TODO Se cultiva cerca de mi casa, se puede comprar pan ecológico, queso, yogures, miel y multitud de alimentos e ingredientes, no solo para nosotros, también para nuestras mascotas, así que comprando allí, ayudamos al crecimiento de los productores y comercios de la comarca.

EDITO: ÉSTA TIENDA HA CERRADO, PERO EN EL MISMO PUEBLO PODEMOS ENCONTRAR OTRA TIENDA RECIÉN ABIERTA QUE HA PUESTO UNA DE LAS EMPLEADAS. 

Para l@s que viváis en Madrid, os dejo información por si os apetece echarle un vistazo y hacerles algún pedido.

Informaros ya que también hacen cursos y talleres orientados sobre todo para conseguir armonía y una vida saludable.

Os garantizo que no os vais a arrepentir, los dueños son muy simpáticos y serviciales, orientando con cada producto por si tenéis dudas:
Dirección: C/ La Nava, 33 local
Valdemorillo 28210 Madrid.

Horario de invierno: De lunes a viernes de 10.00 a 14.30 h. y de 17.30 a 20.30 h. Sábados de 10.30 a 14.30 h.
Consultar horario de julio y agosto.


Preguntar por Paula y Daniel.
E-mail donde realizar consultas: lahuertaverde@gmail.com




Ahora vamos con la receta.


SEGURO QUE MAS DE UN@ SE VA A SORPRENDER CUANDO VEA LO FACIL Y RAPIDO QUE ES HACERLO Y YA NO LO VA A COMPRAR HECHO NUNCA MÁS.


Con estas cantidades os saldrán dos tarros de 250g aproximadamente.

Ingredientes para la crema de naranja:
- 350g naranjas de piel fina, cómo las que se usan para zumo. "éstas ecológicas".

- 175 gr. de azúcar blanco, o de caña (se puede cambiar por el equivalente de edulcorante apto para diabéticos, el que tengáis costumbre de usar, o por azúcar de caña integral mucho más sano)


- 130 ml de agua sin cloro o agua mineral ( aquí en la sierra de Madrid tenemos un agua del grifo EXCELENTE, yo la suelo dejar reposar un día para que evapore el poco cloro que lleva)

- 2 huevos grandes "éstos, de gallinas felices criadas en libertad" (si sois vegetarian@s, simplemente no lo pongáis, en su lugar, usar el doble de maicena)

- 30g (dos cucharadas bien colmadas) de harina fina de maíz maicena o de cualquier almidón que tengáis costumbre de usar, arroz, mandioca, etc...

- un poco de agua fría para diluirla, como 1/4 de vaso.

- 60 gr. de mantequilla ( no es ingrediente imprescindible, pero le aporta cuerpo, si sois intolerantes a la lactosa o vegetarian@s no se lo pongáis)

Si elegís la mandarina, el pomelo, la lima o el limón, el peso de cada ingrediente es el mismo.

Como hacer:
Empezamos lavando a conciencia con un cepillo la piel de la fruta que vamos a usar
"aparte de porque puede tener restos de tierra, los que venden en centros comerciales tienen una cera por encima para que se vean mas bonitas" y claro, estos restos hay que eliminarlos por completo antes de consumir la piel de estas frutas).

Pelamos la mitad de la fruta, con cuidado de quitar bien toda la piel, incluido lo blanco para que no amargue.

Como yo he usado dos naranjas, una la pelo bien, la otra la lavo perfectamente ya que la voy a usar entera.

Ponemos el azúcar o edulcorante junto al agua y lo llevamos a hervir. 

"Como a mi personalmente me gusta menos dulce, reservo la mitad del azúcar sin poner, si fuera necesario, se lo añado antes de hacer la crema. Algunas veces las naranjas son muy dulces y no es necesario endulzar tanto. Tiene que saber a fruta, no a azúcar.


Añadimos la naranja sin pelar partida en trocitos y la pelada partida, dejamos hervir hasta que al pinchar con un cuchillo, comprobemos que la piel de la naranja está blanda (unos 12/15 minutos).


Retiramos del fuego y dejamos entibiar.

Ponemos los trozos en un plato para poder revisar si queda alguna pepita, que quitaremos antes de triturar juntar de nuevo con el almíbar resultante de la cocción y triturar bien.




Pasamos por un colador fino, para eliminar posibles impurezas o restos de pieles que no se hayan triturado perfectamente.



Lo probamos por si estuviera poco dulce, se puede añadir el azúcar reservado (al final, he añadido la mitad del azúcar que había guardado, pues estas naranjas estaban un poco ácidas)

Ponemos de nuevo el cazo al fuego al mínimo de potencia o al baño maría, cualquier opcion es buena para cocer despacio.

Diluimos la maicena en un poco de agua fría.

Batimos bien los huevos y se los añadimos a la mezcla de maicena.



Cuando empieza a hervir de nuevo la naranja, añadimos la mezcla de maicena y huevo, pasándolo por un colador para evitar grumos del huevo.

Sin dejar de remover, hervir lentamente hasta que espese y nape la cuchara de palo, tardará unos dos minutos desde que vuelve a hervir, ayudaros con unas varillas, ya que eso evitará que se formen grumos.




Retiramos del fuego y dejamos 5 minutos reposar para que pierda un poco el calor.

Añadimos la mantequilla, removiendo hasta que esté bien integrada.



Quitamos del recipiente donde lo hemos cocido y dejamos enfriar cubierta con papel film para que no cree costra dura y usamos a conveniencia.




Si se mete en un tarro de cristal esterilizado y bien cerrado (haciendo el vacío) puede durar hasta 3 meses en el frigorífico y usar en 5 días una vez abierto.


No olvidéis eliminar lo mas posible las burbujas de aire que han podido quedar dentro de la crema antes de cerrar el tarro. Yo lo hago con un palito hasta conseguir eliminarlas.

Estas cremas se pueden congelar, aprovechando las últimas naranjas buenas de temporada (el mío está la mitad en el congelador guardado, para hacer un rico helado).


Con este tipo de crema, se pueden hacer muchísimas recetas:
 usarla como base de relleno de tartas y pasteles, ya que casa perfectamente con chocolate;

añadir como ingrediente a cualquier bizcocho, 
rellenar bombones helados, aromatizar con ella la crema de mantequilla, 
hacer helados con yogur natural, mil recetas diferentes, está buenísima.

Una sugerencia que me gusta mucho y se tarda 5 minutos en tener un rico y vistoso postre, cuando por algún motivo, os viene visita improvisada:
  
Preparemos unas copas o vasitos para postre, tantas como personas sois para comer;
Ponemos en el fondo unas cucharadas de cualquiera de esta variedad de crema fría, echamos encima nata montada azucarada, unos barquillos o galletas y un poco de chocolate derretido por encima.
Enfriamos en la nevera y servir bien frío.

Os aseguro que estas cremas están bueniiiisimas, aparte de que dan mucho juego junto a otras recetas, si no ¿Qué me decís del tan de moda lemon cream? YO OS VOY A CONFESAR QUE ME GUSTAN TANTO QUE ME LAS COMO A CUCHARADAS. UMMMMMMM.

Animaros y empezar a consumir ecológicos, nuestra salud y nuestro entorno nos lo agradecerán.




Ahora quiero hacer un llamamiento para que ayudéis en una buena causa, aprovechando ésta entrada que está relacionada con el consumo de frutas ecológicas:
Es una iniciativa solidaria muy necesaria en estos tiempos de tanta crisis y hambre, que me ha recomendado una buena amiga seguidora de este blog: Nuria ¿la conocéis?

Los que tenemos un blog podemos contribuir con Freshvana, una empresa de frutas ecológicas y ayudar a los comedores sociales, que se rigen gracias a los donativos.

Sin hacer nada más que incluir su logo en cualquier entrada que pongáis, así de fácil y ellos se comprometen a donar 20k de frutas ecológicas a los comedores sociales.
Una vez hecho enviáis un correo a marketing@freshvana.com (no olvidéis este paso) indicándoles el enlace de la entrada que habéis puesto para que lo comprueben y de esta manera por cada blog que colabore donarán 20 kg. Adicionales de fruta y verdura durante la semana siguiente.

Es muy fácil y merece la pena, ¿verdad?
Yo, desde luego quiero ayudar ¿Y VOSOTR@S?

Hacerlo, con este simple gesto, puede comer un montón de personas que lo están pasando realmente mal, muchas familias que se han quedado en la calle, que han perdido sus casas, que no tienen trabajo, por cualquier motivo se ven en la necesidad de acudir a estos comedores sociales, algunos, incluso solo reciben esta comida diaria.

¿Cómo podéis colaborar?
Hay que incluir el logo de Freshvana y el texto que le sigue, al final de la entrada que publiquéis.

"Apoyo la iniciativa de los agricultores de fruta y verdura ecológica de Freshvana de donar una parte de su producción a comedores sociales.
Simplemente con esta mención en mi blog, incrementan su donación en 20 kg. ¡Súmate!”


Edito:
Este ha sido el mensaje que me han mandado desde Freshvana contestando al mío:

¡Estupendo Pilar!
Muchas gracias por tu colaboración, has hecho un post muy bonito. Hemos registrado tus 20kg de donativo en frutas y verduras. Además en breve aparecerás en la relación de blogs adheridos a esta acción solidaria.

Un saludo,
Inmaculada Sanmartín





TODOS ESTAMOS CON GALICIA.

Un abrazo muy muy fuerte para tod@s l@s Galleg@s y familiares de los fallecidos en el trágico accidente de tren, en estos momentos tan duros que están pasando, mucho animo para esas familias afectadas y fuerza para los heridos, rezaré y rogaré por su pronta recuperación.

Miles de gracias a tod@s l@s voluntari@s que ayudaron desinteresadamente a sacar y trasladar a los heridos, a las personas que donaron sangre, a las que pidieron el alta voluntaria para dejar libres las camas de los hospitales, a los médic@s y enfermer@s que han colaborado desinteresadamente, a los bomberos, policías, psicólogos, protección civil, a todos los hoteles que han colaborado para tener habitaciones libres para esos familiares que han tenido que viajar para acompañar en sus últimos momentos a sus personas queridas, sin ellos, HEROES ANÓNIMOS, todo hubiera sido diferente.


GRACIAS. Besos.

martes, 16 de julio de 2013

FLAONES “dulce medieval”

FLAONES  “dulce medieval”

Aprendamos algo de historia gracias a las recetas.
Esta en concreto, posee mucha información adicional sobre nuestra gastronomía, que a much@s nos gustará conocer.

FLAONES: también conocidos como FLAON'S, son unas empanadillas que podréis encontrar en la gastronomía de los siglos XII, XIII y XIV, la llamada “época medieval”.

Empanadillas rellenas de queso, de huevos y de plantas aromáticas, todo metido en una masa simple y que se hacían para festines y bodas.


Ya se nombra este postre (junto a muchos otros) en la gastronomía del Quijote.
Pero donde yo he leído la receta es en el libro: la cocina del Cid de Miguel Ángel Almodóvar, en la página 114 y es de ahí de donde la he cogido y adaptado a mis gustos.

Realmente casi todo lo que he leído actualmente sobre esta receta es que la hacen al horno, algo casi imposible en esos siglos.
Dado la forma de vivir en “esa época”, en aquellos siglos no se tenian hornos caseros a no ser el panadero, por lo que podían hacerlos en los palacios y conventos que era donde tenían hornos.

Este postre fue popular en el mediterráneo, aunque sus inicios fueran precisamente en el noroeste de España, en el famoso Camino de Santiago.
Actualmente se conocen más en Cataluña, en las islas Baleares e incluso en Sicilia y Malta, posiblemente porque nuestros antepasados lo exportaron mientras comerciaban con el resto de Europa en la ruta de las especias.

Las diferencias son por ir adaptándolo en esos sitios a los ingredientes locales.

Hoy en día se siguen haciendo tradicionalmente  “con algunas variantes” en Ibiza, Menorca, Castellón, algunos pueblos del País Vasco, Asturias y muchos pueblos del norte de Cataluña, en Sicilia, Mahon, etc...


Podréis conocer la historia escrita que hay sobre este postre si tenéis la oportunidad de leer alguno de los pocos recetarios de monasterio que se conservan, ya que antiguamente eran los monjes “escribientes”, los que guardaban testimonio escrito del recetario monacal y de palacio.

Fieles herederos de la "cocina medieval" siguen siendo muchos conventos, pero en el caso español, son los que siguen manteniendo una identidad mediterránea con el uso de ingredientes comunes (especialmente en el uso de cítricos, almendras, verduras, quesos, etc.) 
Ingredientes que ha asumido también la gastronomía judía y mozárabe y por lo tanto el recetario que se conserva desde esos siglos, dejaba una época de embrollo y complejidad por acumulación de ingredientes.

Las recetas de esa epoca son muy recargadas en especias y condimentos, por  lo que los siguientes siglos cambio por otras de mayor sencillez sensorial, ya que otro elemento de gran relevancia en nuestra gastronomía lo supone la incorporación a partir del siglo XV, de los productos traídos de América.
- cacao, tomate, pimiento, guindillas, maíz, etc.
que pasarán a formar parte de platos populares y nobles que se conservan aun en nuestros días.

Otros platos típicos, se reflejan tanto en los tratados culinarios como en las expresiones culturales de una época en rápido cambio, como podemos ver en los textos de Cervantes, Lope de Vega o Quevedo.

Las recetas de cocina crecen y se mejoran, aparecerán por tanto, no sólo en los tratados propiamente culinarios, sino también entresacados de obras literarias, históricas, de agronomía y de médico-dietéticas. 
Van encontrando con el progresivo desarrollo de las imprentas en el siglo XV, un medio de difusión sin parangón hasta entonces.

De ahí que a lo largo del XVI y siglos siguientes se publiquen tantos tratados de cocineros conocidos o anónimos, incluidos los conocidos recetarios de los monjes, que copiaban las recetas, posteriormente las realizaban y modificaban en sus conventos, para ser degustadas por estas congregaciones.


Una cosa muy especial que me llama la atención es la falta de azúcar en esta receta como en muchas otras de esa época.
Investigando sobre la cocina y el uso de este ingrediente en la edad media, he llegado a la conclusión de:

- Gracias a fenómenos como las peregrinaciones, las Cruzadas y la movilidad entre órdenes religiosas, el auge del camino de Santiago, en la Edad Media se introdujeron en España nuevas especias y productos como el jengibre, la canela, la nuez moscada, el azafrán, el azúcar de caña o la pasta italiana, que pudieron disfrutar sólo algunos privilegiados como eran los Reyes, Obispos y Cardenales.

Estos ingredientes nuevos se consideraban productos de lujo, ya que su transporte desde el lejano Oriente y África llevaba consigo costosos gastos. 
Es por ello que solo se comían en ocasiones especiales y en prácticamente solo en palacios.


El azúcar era un producto muy caro, ya que se importaba desde lugares lejanos.
El consumo era por lo tanto muy moderado, más bien escaso "solo un lujo" 
La remolacha tardaría aun siglos en llegar y si se quería un plato dulce ya fuera de primero o de postre, se le añadía miel al final y listo.


También por esa época se empezó a usar el tenedor, invento traído desde Italia para comer la pasta (aquí solo se hacia uso de la cuchara) así como muchísimas más cosas que hoy en dia nos resulta imposible creer: la higiene, formas de conservación de alimentos, la forma de presentar los servicios en la mesa, etc.


La fabricación de hornos en las casas cambió totalmente la forma de cocinar, el recetario y las costumbres en la mesa, así que es posible que se haya adaptado esta antigua receta a la cocina popular; de hacerlas fritas por los monjes, más sencillo y fácil de hacer por la gente de campo y trashumantes.


Empecemos con la receta:

Lo primero he de deciros que con estas medidas que aparecen en este libro no sale para nada una crema suave, estable y ligera con la que rellenar las empanadillas.


Demasiado líquido el relleno, es posible que: este mal la cantidad de huevos o que al autor se le ha olvidado poner algún proceso para que la crema del relleno este más compacta.


Así que con vuestro permiso, os dejo el resultado de mis experimentos con esta receta, no sin antes decir que quien le apetezca, pruebe a hacerlas según viene en el libro, podéis verlas aquí, según su autor, siguiendo al pie de la letra el recetario medieval.


1º intento:
Los he probado siguiendo al pie de la letra cada uno de los ingredientes y mi observación es: hay algo equivocado en la receta, de un fuertísimo sabor a hierbabuena, insípida masa, relleno soso, sin dulzor, una mezcla rara, muy líquido, imposible rellenar las empanadillas.

Aquí os muestro el resultado:

Aun así, hice lo que pude, las metí en el horno y si no fuera porque estaban muy pocas rellenas, el resultado no estaba mal del todo.


2º intento:
He añadido un poco de maicena para ligar bien el relleno a modo de crema pastelera de queso (basándome en las que yo he comido compradas en ferias medievales) hirviéndolo al baño maría hasta que ha espesado, sustituyendo también algunos huevos, en concreto he usado 5 medianos y aun así me ha sobrado un montón de relleno que lo aprovecharé pues no estamos para tirar comida.


- He preferido hacerlas fritas pues ya me conocéis, soy amante de los dulces de sartén, además con estos calores que están haciendo, para nada me apetece encender de nuevo el horno (las primeras las hice en el horno, estaban bien, aunque con poco relleno, quedaron huecas ya que estaba demasiado liquido y me fue imposible que tuvieran más relleno ya que se salía mientras las cerraba).


Ingredientes para 10 empanadas de buen tamaño o 14 de tamaño mediano:
Masa:
- Sal una pizca
- 200 g de harina de trigo todo uso
- Aceite de oliva (50ml)
- un poco de agua (no pongo cantidad porque es la que precisa la harina, ya sabéis que algunas absorben más que otras, pero lo suficiente para ayudar a mezclar los ingredientes).
- opcional la ralladura de medio limón.

Relleno:
- 1/4 de k de requesón o de cualquier queso fresco incluso del de untar, pero de sabor suave.
- 50 g de queso curado (le aportara un poco más de sabor a queso y más textura)
- 5 huevos medianos (en vez de los 8 del libro)
- 5 g de hierbabuena seca (en el libro pone 50g pero es mas de un vaso, con lo que pienso es posible esté confundido, o que su uso estuviera determinado para ocultar el sabor del queso rancio o fermentado)
- Agua de rosas, no pone cantidad, así que le ponemos unas dos o tres cucharadas, pues tiene un sabor muy agradable.
- 5 cucharaditas de maicena, una por cada huevo (mi aportación para ayudar a espesar el relleno)
- 100g de azúcar “opcional” (en el recetario del libro no lo pone, por los motivos que os he explicado, pero yo si se lo he añadido)

Para pasar una vez terminadas:
Miel de romero (no especifica cantidad, yo he usado 3 cucharadas grandes pero de miel suave de flores, que es la que tenia en la despensa)
Azúcar y canela molida.



*El agua de rosas me lo han traído de Marruecos una vecina, si no lo encontráis en tiendas Marroquíes, podéis poner agua de azahar que es mas fácil de encontrar, aunque como es mas fuerte, tendréis que poner menos cantidad.

Como hacer:

Primero preparamos la crema de queso para que se enfríe antes de usar.

Machacaremos junto el requesón o queso fresco, el queso curado en trocitos o rallado.

Yo me he ayudado con el batidor eléctrico, pero se puede hacer fácilmente en un mortero.


Añadimos la hierbabuena seca molida 


y añadimos los huevos, uno a uno, batiendo bien la mezcla hasta formar una masa suave y ligera.




* Si queréis hacerlo según viene en el libro, tendréis que añadir los huevos muy bien batidos (casi montados como una crema) la mezcla machacada de queso y hierbabuena.

Disolver en el agua de rosas las cucharadas de maicena, 


si veis necesario, añadir un poco de agua fría para que quede bien disuelto 

(en otros recetarios diferentes al del citado libro, donde he encontrado algo sobre esta receta, he leído que le ponían almidón para ayudar a ligarla o harina de almendras, ya que se encontraron con algo parecido a lo que a mi me ha pasado, masa muy liquida, así que he usado maicena como espesante).

Añadir a la mezcla de queso el azúcar y la maicena disuelta y mezclar bien.




Esto lo ponemos en un recipiente que aguante el calor y lo ponemos al baño maría hasta que espese como una crema, siempre sin dejar de remover para evitar que se queme.



* Yo he preferido hacerlo al baño maría como precaución, porque al ser queso en vez de leche, es más fácil de que se corte la mezcla si coge más calor al cocerse, pero vosotr@s podéis hacerlo como más os guste, incluso en el microondas.

Dejamos enfriar tapada mientras preparamos la masa.

Con la harina, un poco de aceite y añadiendo un poco de agua y una pizca de sal, hacer una masa manejable, 




sobándola muy bien durante 10 minutos, lo podéis hacer a mano o con amasadora, hasta conseguir una textura como la del pan.




En el libro no dice nada de aromatizar esta masa, yo le he añadido la ralladura de medio limón pues me resultaba muy insípida y sosa (es posible que le pusieran también agua de rosas en la masa, pero en el libro no lo pone y e intentado ajustarme lo mas posible a su receta).


La dejamos descansar 40 minutos hasta que pierda un poco de correa y se pueda manejar bien.

* para quien no lo sepa, una masa de harina muy amasada, empieza a crear exceso de elasticidad porque se activa el gluten, si en ese momento intentáis estirarla, veréis que por arte de magia no os deja y se encoge, haciendo dificilísimo el estirado, pues bien, eso se elimina dejándola descansar tapada con un paño limpio y húmedo para que no se reseque, antes de estirarla.

Después del reposo pertinente, con ayuda de un rodillo, hacer obleas de 3/4mm de grosor por 12/14cm de diámetro para hacer las empanadillas.

Yo he cogido la masa, la he enrollado formando un churro y he cortado ocho trozos más o menos iguales (al final me han salido 10 empanadillas, es porque he juntado los recortes y he hecho dos empanadillas mas).

Cada trozo lo estiramos lo más posible (de unos 3mm de grosor) con ayuda de un rodillo, veréis que no es necesario poner harina debajo, es una masa que no se pega ni a la mesa, ni al rodillo.

Rellenar con una cucharada grande de la crema de queso 


sellar bien los laterales para evitar que se derrame el relleno (yo he usado a modo de guía un cuenco pequeño, con el, he marcado donde cortar y sellar pellizcando bien los bordes “repulgar”).






SI LAS HACEMOS FRITAS COMO VIENE EN EL LIBRO:
En una sartén con abundante aceite suave, no muy caliente para que se termine de hacer bien por dentro, freímos de dos en dos, dándole la vuelta a menudo hasta que se doren por las dos caras, escurrir bien el aceite y reservar.



Una vez todas fritas, calentar la miel de romero para que esté mas ligera y liquida, si veis necesario, podéis añadirle un poco de agua, espumar las posibles impurezas.


Ir pasando por ella las empanadillas, con ayuda de un tenedor para que no os queméis 


y por ultimo, espolvorear con azúcar y canela, dejarlas secar sobre una rejilla y enfriar.


Unas las he dejado solo con miel y otras solo con azúcar y canela (es que a mi personalmente no me gusta mucho la miel)

SI LAS HACEMOS HORNEADAS, COMO SON LAS VERDADERAS ORIGINALES:
Ponemos las empanadillas rellenas y bien selladas, en placa con papel y pintamos con huevo batido por encima.

Horneamos a 200º sin aire hasta que estén doradas, más o menos 15/20 minutos (como todo, cada horno es diferente, vigilar que no se os sequen demasiado).
Sacamos, dejamos entibiar y podemos pasar por la miel templada, espolvoreamos con el azúcar y canela, dejándolas secar en una rejilla.

Otra opción para quien no le guste la miel es:
Dejamos enfriar y espolvorear con azúcar glas, también le podéis espolvorear por encima si os gusta junto a la miel, semillas de ajonjolí.

Aquí os las enseño recién hecha, todavía están templadas.

Al día siguiente están más ricas todavía, ya que se ha enfriado totalmente el relleno, ha tomado bien el sabor de los mismos y está más cuajado.



Espero que os animéis y probéis este postre tan antiguo, veréis como os gustan, en mi casa han tenido buena aceptación, ya que somos amantes del queso en los postres y es cierto que son una delicia.

Fuentes:
- El citado libro de la cocina del Cid de Miguel Ángel Almodóvar, en la pagina 114.
- Recetario antiguo medieval de cocina catalana http://es.wikipedia.org/wiki/Llibre_de_Sent_Sov%C3%AD
- La cocina tradicional en España en la edad media

Un abrazo y buena semana