miércoles, 26 de junio de 2013

Galletas para bautizo con masa sablé

Galletas para bautizo

Tutorial para hacer una galleta perfecta para decorar con glasa.

Ya os he mostrado como hacer vuestros cortadores de galletas caseros, ahora le toca el turno a como hacer una galleta rica y perfecta para decorar.

Ya os comenté que era la madrina de mi sobrino Lucas y que le iba a hacer unas galletas para regalar en su bautizo, por eso hice los cortagalletas con formas infantiles.

Prácticamente a todo el mundo que conozco le gusta las galletas, han de ser suaves y nada empalagosas pues son galletas grandes y encima están decoradas con glasa de azúcar.

Me hubiese gustado haber puesto la receta la semana pasada, pero hacer y decorar con glasa tantas galletas se lleva su tiempo y la verdad es que al final acabé rendida después de tres días intensos, preparando no solo las galletas, sino que hice también unas cajitas con gominolas para los mas pequeños y decoré una cesta para transportarlo todo hasta el bautizo.

Rendida pero satisfecha, pues no sobró ni una, estaban riquísimas y todo invitado me felicitó ¿no es ese el principal motivo de hacerlas?

Esta vez hice galletas con forma de body infantil, otras con forma de carrito de bebe, unos biberones y otras con una cara de bebe con un chupete, aunque no lo creáis, me gusta mucho hacer galletas de diferentes formas, pero suelo decorarlas sencillamente con chocolate.
Desde luego que mi decoración con glasa “deja mucho que desear”, es la tercera vez que me atrevo con esto en serio (ya visteis las pruebas anteriores como quedaron) pero lo seguiré intentando pues con la practica llega la perfección y la verdad es que me ha gustado mucho el resultado final, lo importante es el detalle y a los padres les gusto mucho las galletas y los regalitos (esto promete, pues algun@s padres me han dicho que hablaremos para hacérselas en las comuniones, jejejejeje).

La idea y forma de cómo decorarlas la he sacado de muchos blogs diferentes, por Internet circulan muchos diseños que podéis copiar y ajustar a los diseños que mas os gusten.

Pero lo más importante en este tutorial no es como las decoréis, es hacer una buena galleta, que no se rompa ni se deforme al cocer y lo mejor: que esté buenísima de sabor y aguante días en perfecto estado.

Pensar que las galletas que elegimos para decorar tienen que tener estabilidad (es por eso que se suelen hacer de un grosor de unos 6mm) han de estar hechas por lo menos dos días antes de consumir (tienen que enfriar totalmente antes de decorarlas) y luego tiene que secar bien la glasa antes de empaquetarlas y regalarlas, es por eso que la galleta es lo mas importante, tiene que ser tierna, buena de sabor y que no se quede dura enseguida.

Después de haber probado varias recetas diferentes y con aromas diferentes, he preferido hacer una masa sablé con aroma de vainilla, que nunca me ha fallado.
“No es que las demás recetas sean malas, todo lo contrario, las hay mas ricas” pero para ésta ocasión quería una galleta suave y tierna y de un sabor neutro, para que al juntarla con el dulce de la glasa, no resultara empalagosa y opino que para mi personalmente es la masa mas adecuada para estas elaboraciones.

Yo desde luego os animo a que las probéis, sinceramente creo que junto a las de chocolate, son de las mejores galletas que me han salido siempre, por eso fui a lo seguro.

Tutoriales encontrareis muchos, este es el mío, hecho a mano para quien como yo no disponemos de maquinas para amasar y con un resultado excelente, por eso lo quiero compartir con tod@s vosotr@s.

Ingredientes para unas 50 galletas de unos 10x8cm:
Haremos una masa sablé con:
- 1k de Harina de repostería (es posible que os sobre un poco, como media tacita, reservarla que después la usareis al estirar la masa)
- 375g de Azúcar glas
- 375g de mantequilla sin sal
- 50g de huevo (en este caso he usado uno de tamaño XL)
- una pizca de sal
- unas cucharaditas de leche fría, he usado 50g (no es una cantidad exacta para cada receta, porque todo depende de lo que necesite la masa para que ligue bien)
-una cucharadita de aroma de vainilla casero.

Aparte necesitaremos:
- Varios pliegos de papel de horno,
- un rodillo con medidor (en su defecto sirve cualquier cosa que tenga el grosor elegido)
- una espátula para mover de un sitio a otro las galletas sin romperlas
- varias bandejas de horno diferentes (si no tenéis, saber que las galletas se ponen muy frías en placa también fría porque sino se deforman enseguida al ablandarse la mantequilla, así que tendréis que enfriarla después de cada uso con agua fría y secarla muy bien antes de volver a usarla)
- rejillas donde dejarlas enfriar.

Como hacer:
Creo que la cosa más importante para que nos salgan unas buenas galletas, tiernas pero estables, está en como trabajemos y elaboremos la masa.

Empezaremos por tener la mantequilla y el huevo a temperatura ambiente por lo menos dos horas antes de hacer la masa (no sirve calentar la mantequilla en el microondas, pues la mantequilla caliente empieza a desprender suero haciendo una masa mas húmeda, con el consiguiente de que para poder estirarla, se tiene que añadir mas harina de la recomendable y a la vez trabajar en exceso la masa, con el riesgo de que salgan duras ya de antemano) por lo tanto, con el simple gesto de acordarnos de sacarlo del frigorífico unas horas antes, evitamos todo esto;

Tiene que estar muy blanda, en pomada, de esa forma se une perfectamente a la harina sin humedecerla, para evitar que se active el gluten o nos quedarían duras:
* Habréis oído muchísimas veces que la masa sablé de las galletas y de las tartaletas no se debe de amasar mucho o se quedarán duras al hornearlas, eso ocurre porque en el amasado se hidrata la harina y hace que se active el gluten natural (no sabría describiros cómo ocurre, pues es algo que se ha demostrado científicamente y yo no soy científica) lo podéis distinguir cuando estiráis muy fina la masa de pan, son como hebras elásticas que sujetan la masa haciendo que se mantenga unida.

Por eso mismo intentamos no amasar (no solo por activar el gluten, sino porque cuanto mas la sobemos, mas calentamos la masa) mas bien esta masa hay que mezclar “solo lo necesario para unir” como este tipo de masa que no tiene que levar ya que carece de levaduras, hay que evitar por todos los medios de que se active.

Así que si la mezcla es la adecuada (habréis notado que es una masa con mucha mantequilla) ésta envolverá cada célula de la harina evitando que se humedezca con el huevo y la leche (ingredientes que tan solo se ponen para que la mezcla ligue bien y no se rompa cuando la estiremos)

Que este paso no os eche para atrás, es bastante más fácil de lo que creéis, yo solo sé que es cierto, cuando haces este tipo de masas “como se te olvide y empieces a amasar” al hornearlas se queda dura enseguida, dejando las galletas a los dos días como piedras (hacerme caso y no lo amaseis, solo juntar).

Comenzamos:
Una buena organización nos ayudara mucho en esta masa, teniendo todo pesado y preparado antes de empezar evitara tener que parar con el riesgo de que se ablande y caliente en exceso la masa.

Tamizamos por un lado la harina con la pizca de sal, para evitar los posibles grumos.


Por otro lado tamizamos también el azúcar glas, muchas veces viene con bolitas que están apelmazadas y duras y eso estropearía la textura de las galletas.


Pesamos tanto el huevo como la leche y la mantequilla y lo tenemos preparado en cuencos diferentes.
Batir el huevo junto a un par de cucharadas de leche y añadimos también la esencia de vainilla para que esté bien disuelta y mezclar.


En el cuenco del azúcar glas, ponemos toda la mantequilla, que previamente habremos revuelto un poco para que esté aun mas blanda y mezclamos perfectamente (yo lo hago con una lengua de goma, me es mas fácil así) pero lo podéis hacer perfectamente con unas varillas eléctricas, a velocidad mínima para evitar que se caliente.


Cuando esté bien mezclado, le añadimos la mitad de la mezcla de huevo, leche y vainilla. Mezclar bien con la paleta de goma.


Ir añadiendo la harina a cucharadas, de esta forma garantizamos que está bien integrada cada una antes de añadir más harina.



Veréis que cuando os queda aun un poco de harina, como 1/3, la masa se vuelve granulosa, más bien parece pan rallado grotescamente, pero es normal.


Es el momento de añadir el resto de huevo y leche.
Ahora os parecerá que la masa esta muy blanda, entonces continuamos con el resto de harina a cucharadas para que se ligue bien la masa.

Echar la masa sobre la mesa de trabajo con un poco de la harina que nos queda (Recordar: es una masa blanda pero no pegajosa)

Unir aplastando y girando la masa lo menos posible para no calentarla.
Si intentáis estirarla y notáis que se rompe con facilidad (no ocurre a veces, todo depende de la harina) podéis añadir una cucharada de leche fría para ayudarla a que se una bien “pero solo una cucharada” porque si no os quedara blanda y tendréis que añadir más harina de la necesaria.

Formar una bola juntándola sin amasar, como cuando éramos pequeñ@s y hacíamos montañas de barro o de arena en la playa ¿recordáis? comprobar la textura cogiendo un pellizco con los dedos, si notáis que están bien unidos los ingredientes y se nota la mantequilla y harina bien mezclada, ya podéis guardarla en el frío, si no, amasar con mucho cuidado y no más de unos segundos.


Yo suelo formar un churro gordo para que se enfríe mejor y mas rápido, así solo es necesario dejarla descansar 30 minutos envuelta en plástico para evitar que se reseque y al frigorífico, en la parte más fría.


Preparamos la mesa de trabajo espolvoreada con harina, “poca” pues es una masa que no debería pegarse a la misma y no queremos añadir a la masa más harina de la necesaria.

Cortar varios pliegos de papel de horno que necesitaremos para enfriar de nuevo la masa (si hacéis como yo, los corto ya de la medida que tiene cada bandeja, así luego me sirven para poner debajo cuando los meta al horno).

Yo suelo cortar el churro en varios trozos, esta vez en 4, de este modo me es más fácil de estirar cada trozo en el papel sin calentarla.

Aplastar la masa con la mano y estirar con un rodillo, dejándola de un grosor igual por todos lados y de más o menos 8mm de grosor (no os preocupéis mucho de si por los bordes se rompe o agrieta la masa, luego esto se recorta)


Cortar los laterales dejando un rectángulo más o menos igual, de este modo cada masa será aproximadamente igual que la otra.
Ayudaros del rodillo y dejar encima de papel de horno.


Podéis ayudaros de palos, lápices o cualquier cosa que tengáis en casa de ese grosor a modo de guía, incluso cajas vacías de CD os puede servir.
* Existen unos modernos rodillos que tienen medidores diferentes, pero para cuatro veces que se hace galletas en casa, no lo veo imprescindible, pero si lo tenéis, usarlo.


Pasamos de nuevo el rodillo por encima pero sin presionar, esto se hace para que quede totalmente liso.
Cubrir con otro pliego para que no se reseque y dejarlo encima de una bandeja en el frigorífico por lo menos 3 horas (yo suelo hacerlo por la noche y así por la mañana puedo hornearlas todas juntas).


Haremos lo mismo con cada trozo de masa, intentando que todos tengan mas o menos la misma medida, de este modo, lo podemos poner unos encima de otros dentro del frío hasta que se vallan a usar, sin necesidad de tener que meter todas las bandejas dentro del frigorífico.


Pasadas las horas de reposo, sacar cada pliego de papel con su trozo de masa, despegar el papel para evitar dobleces y estirar hasta conseguir el grosor necesario, en esta ocasión son de 6mm de grosor.

Cortar cada galleta, podéis poner diferentes modelos a la vez aprovechando los huecos entre galleta y galleta, de este modo se economiza la masa.


Se suele cortar perfectamente y se despega bien ya que la masa está bien fría.


Con los recortes podemos hacer nuevas galletas, pero recordar, juntar todas sin amasar, dejándola en reposo por lo menos 30 minutos para que este bien fría (podemos usar estos recortes hasta 3 veces) ya la masa sobrante se quedara dura al hornear pues “se ha sobado” en exceso.



TRUCO: Yo suelo ajustar al máximo cada galleta, de éste modo solo me quedan recortes para unirlos una vez, y una vez usados estos recortes, lo que sobra, lo uso para hacer galletitas para la merienda (de este modo sobran solo recortes pequeños, así con solo una vez que se junten los recortes y se estiren tengo bastante para hacer todas mis galletas).

Cuando se tengan todas las galletas cortadas, las dejamos dentro del frigorífico ya en sus bandejas con papel reposando 20 minutos, para que sigan estando muy frías antes de hornearlas (es un truco para evitar que al cocerse se deformen y así os quedaran todas iguales y bien lisas, muy importante si las vais a adornar con glasa, de este modo quedan perfectas)

Calentar el horno a 180º, con calor solo abajo.

Ya solo queda hornear las bandejas de una en una a 180º durante 12/14 minutos en la parte media del horno, con calor solo abajo y a ser posible sin aire.
Vigilar constantemente pues pasados los primeros 10 minutos, muchos hornos tienen mas potencia y se queman antes que canta un gallo, pero no hay que dejarlas crudas;

Si veis que a los 12 minutos se empiezan a dorar por los bordes de abajo, sacarlas enseguida y quitarlas rápido de la bandeja con ayuda de la espátula o se os pasarán y quedaran muy doradas, ya que siguen dorándose con el calor acumulado aun fuera del horno (he descubierto que si se pone el ventilador al hacer galletas, éstas se resecan mucho antes de estar totalmente cocidas, haciendo incluso que le salgan pompas de aire, afeando las galletas y dificultando luego el glaseado)

Todas horneadas, ya solo queda dejarlas en una rejilla hasta que estén perfectamente frías, yo las dejo todo el día, eso si, con vigilancia o desaparecerán por arte de magia, jejejejeje. Pues están riquísimas.


Conservarlas envueltas en papel de horno guardadas en una caja hasta que decidáis decorarlas, incluso las podéis congelar y no se les nota nada la diferencia.

He llegado a mantenerlas hasta 5 días en la caja por falta de tiempo y después las he decorado y han quedado perfectas, ni se han ablandado ni quedado duras.

NOTA:
- Para Celiacos: Podéis hacer perfectamente éste tipo de galletas con vuestra harina especial, seguramente precisareis poner un poco más de leche en la masa y se endurecen antes que las hechas con harina de trigo.

- Mucho ojo los Diabéticos: la masa sablé no solo es una masa que contiene mucho azúcar, también hidratos de carbono y grasa, al estar hecha con mantequilla; he probado a eliminar el azúcar y sustituirlo por el equivalente de edulcorante y cambiar la mantequilla por aceite y el resultado no es una galleta perfecta para decorar, aunque el resultado es una galleta comestible y rica de sabor, pero muy diferente a estas galletas (luego la decoración la tendréis que hacer con chocolate sin azúcar).

- Para los intolerantes a la lactosa: es posible eliminar la mantequilla y usar margarina sin lactosa, aunque prefiero cambiarlo por aceite de oliva suave, en vez de leche podéis usar sin lactosa, el resultado es bastante aceptable, pero se endurecen mucho más rápido ya que hay que sobar más la masa de lo normal, para que se integren bien los ingredientes, pero ricas de sabor.

- Para alérgicos al huevo: se puede hacer ésta masa perfectamente eliminando el huevo y cambiándolo por leche fría con una cucharada de harina de garbanzos, el resultado es el mismo que si se usa huevo, aunque no su sabor, en este caso se pone un poco más de esencia de vainilla y os gustará (lo único es que su decoración la tendréis que hacer con chocolate o con glasa sin huevo).

Espero que os animéis a hacer galletas, es divertido, están riquísimas y lucen muchísimo como regalo de fiestas, cumpleaños, etc. y aunque no lo creáis, hacerlas es incluso relajante.

Os pueden ayudar a decorarlas los niñ@s ahora en vacaciones, les encanta ver como se hacen y ellos colaboran para cortarlas y decorarlas, les dais cuencos con la glasa y un pincel y unos fideos de colores y ya veréis que bonitas las hacen.

Ahora solo queda enseñaros como las he decorado para este bautizo, las técnicas y la receta de la glasa empleada la dejaré para otra ocasión, pues no tengo fotos del paso a paso.
Estas son las de carita de bebe.

Estas las de body infantil.


Estos son los carritos y los biberones:


Estos los paquetitos con las gominolas para los mas pequeños.
Aquí ya están empaquetadas individualmente, listas para regalar:

Esta es la bandeja que he usado para transportarlo todo hasta el banquete.

Estas son las galletitas que hice con los recortes, ideales para merendar mientras decoraba el resto, jijijijiji.




Espero que os gusten.
Un abrazo y buena semana.





















lunes, 17 de junio de 2013

El azúcar invertido

El azúcar Invertido

Un Ingrediente que hemos empezado un USAR Mucho CUANDO HACEMOS helados caseros es el azúcar Invertido, solo tenéis Que ver los recetarios Modernos, leer las ETIQUETAS de los helados Comerciales o pasear por Todos Los blogs y descubriréis Que "se ha Vuelto Imprescindible".


Por favor, acomodaros porque esta entrada es larga, muy larga, luego no digáis que no os lo he avisado ¿¿¿vale???

Lo que muchas personas no saben es ¿por qué? y ¿para qué se usa? ¿Cual es su función en las recetas? ¿Cómo se conserva? y ¿en que proporción se debe usar?

No hay que ser químico ni físico para descubrir como se hace y donde se utiliza; en las masas y dulces 

y ahora tan de moda en los helados:
- Ayuda a evitar que se cristalice el agua que contiene una receta en la congelación (cristales de hielo) actuando como un “anticongelante”, dejando nuestros helados más cremosos y menos duros, de esta forma podremos servirlos con mayor facilidad.


Muchas personas desconocen que se suele poner una pequeña parte en la masa del pan de molde industrial y en dulces industriales de cualquier tipo, incluso en el pan precocido que venden para que lo horneen las panaderías modernas, he llegado a leer que lo ponen y también en elaboraciones saladas como pueden ser alimentos precocinados congelados de todo tipo.

Como a mí me gusta investigar todo lo que puedo sobre los ingredientes que usamos al hacer las recetas, esto es lo que he encontrado:

¿Por qué y para qué se usa en repostería?
Es sencillo: ayuda a evitar la pérdida de humedad en las masas durante su fermentación o en su cocción, haciendo que duren tiernas por más tiempo ¿no os habéis fijado que las roscas, las magdalenas, el pan de molde y donuts duran tiernos más días que los que hacemos en casa?

O que las comidas envasadas congeladas, ya sean dulces o saladas ¿carecen de esos cristales de hielo en su interior, aunque las tengan a más baja temperatura que la de nuestro congelador?


* Muchas veces lo enmascaran entre sus ingredientes, pues no tendría que estar entre ellos, algo que tienen que tener muy en cuenta las personas diabéticas:
Lo suelen nombrar como “mejorantes o saborizantes” de cualquier tipo, éste y muchos otros productos que desconocemos su uso, en la mayoría de comidas preparadas que hay en el mercado, así que estar muy pendientes y leer bien cada etiqueta de lo que compráis.

También existe un beneficio que hace que su uso esté más extendido de lo que pensamos: posee un poder endulzante de más del doble que el azúcar.


De este modo las elaboraciones que hagamos podemos reducir la cantidad del total de azúcar al 50%, pero me he dado cuenta que en muy poquitos sitios os lo advierten, en ningún helado o batido industrial lo reducen, de este modo saben más dulces, subiendo considerablemente el total de calorías.

Como se ha puesto tan de moda al hacer helados, lo voy a hacer para enseñarlo, aunque veo que muchos blogs que sigo ya lo han hecho.


Personalmente creo que su uso se puede sustituir perfectamente por un poco de miel de flores el 25% (azúcar invertido natural), sirope de glucosa también el 25%, jarabe de arce el 50% o simplemente por la buena elaboración de los helados, haciéndolos como se hacían antiguamente a mano hasta conseguir una cremosidad perfecta, evitando con el continuo batido la cristalización del agua natural de los ingredientes y haciendo pequeñas cantidades de helado casero, de este modo no solo ganamos tiempo, también reduciremos considerablemente las calorías que tomamos.

Eso si, con el azúcar invertido, os durarán cremosos más días (que es básicamente su principal función), pero si hacéis helados sólo cuando los vais a consumir y no en grandes cantidades, podréis perfectamente hacerlos sin añadir ningún aditivo.

Es muy importante respetar las temperaturas al elaborar nuestro azúcar invertido casero y en este caso decir que más que nunca.

He visto muchas fórmulas en la red de azúcar invertido, y algunas son algo ridículo ya que no hacen intervenir el factor temperatura, lo cual hace que la elaboración que realicemos de azúcar invertido no tendrá las cualidades fisio-químicas deseadas, aunque sea una mezcla que se puede usar perfectamente, no será la verdadera azúcar invertida que se usa industrialmente, pues no posee las mismas cualidades.

Luego viene una pregunta muy frecuente:
¿Cuánto y como se le añade a una receta?

Más o menos se puede sustituir por ¼ del total del azúcar que ésta lleve y se añade en el mismo momento que el azúcar a la receta.
Así que para que nadie se lleve una sorpresa, lo mejor es no añadir nunca más de 40-50g de azúcar invertido en ninguna masa o receta casera, y reducir siempre que lo uséis la cantidad de azúcar de la receta al 50%, así os aseguro tendréis el mismo efecto sin dulzor extra.

* Para que me entendáis mejor: si en una receta dulce pone que se necesita 250g de azúcar = ponemos el 20% de azúcar invertido, 50g y en vez de poner 200g de azúcar, pondremos solo 100g, ya que el azúcar invertido aumentará considerablemente el dulzor de la receta.

Si lo que pretendemos es sumar esponjosidad en una masa levada como puede ser el pan de molde o un bizcocho, la proporción puede variar desde un 10% hasta el 50% del total del azúcar que se usaría para esa elaboración, siendo la mas alta para el pan (el 50% del total de azúcar de la receta, ya que se pone muy poca azúcar, como mucho 50g) y la mas baja para bizcochos o magdalenas (entre el 10% y el 20% del total de azúcar de la receta, por norma general, ya que se usa mucha azúcar en su elaboración)

Eso ya es sobre gustos: a mi personalmente no me gusta añadir azúcar de ningún modo al pan.

En los dulces que quiero mantener tiernos mas tiempo, pues tengo dos opciones: la primera es congelar lo que no voy a consumir pronto y sacarlo la noche antes de cuando lo voy a necesitar, así trabajo un día y tengo para varios días;

La otra opción es: añado al hacerlos como mucho una cucharadita de miel o azúcar invertido además del azúcar necesaria (recordar, es mejor poner la mitad), todo depende de si quiero o necesito que esté tierno mas tiempo de lo habitual (pastelitos que hay que preparar con bastante antelación, bizcochos que usaremos para hacer tartas mas elaboradas como por ejemplo con fondant o incluso galletas que vamos a conservar mas de una semana, etc.)

La fórmula básica es:
Ingredientes para 1000g de azúcar invertido:
- 700g de azúcar o más.
- 350g agua,
- combinación de varios ácidos: málico, tartárico, cítrico
(El 0’8%) para estas cantidades se ponen: 8g.
- bicarbonato sódico (el 0’13%) para estas cantidades se ponen: 13g.
Encontramos fácilmente esta combinación de ácidos en los sobres de gasificantes que venden en el mercado.
Si fuera necesario porque donde vivís no los venden, se podría conseguir hacerlos en casa:
- El ácido cítrico es del zumo de limón y es el que menos lleva, solo 1/8 parte del total de ácidos;

- El ácido málico es igual que el vinagre de manzana (se obtiene directamente de la acidez de la manzana) y se puede comprar en farmacias o poner directamente este vinagre, el 3/8 parte del total de ácidos;

- El ácido tartárico es el más complicado de lograr, ya que se obtiene directamente de la fermentación de las uvas en las primeras fases en las barricas, pero lo venden fácilmente como crémor tártaro, en este caso se pone 4/8 del total de ácidos.

- Luego solo necesitáis el bicarbonato sódico que puede conseguirse en cualquier farmacia.

Reducir según necesitéis, siempre ajustando en la misma proporción.
Estas mismas bases sirven para hacerlos en casa para cualquier otra receta que necesitéis gasificantes, con el añadido de que si lo que vais a hacer es bollería, sustituir el ácido málico y el cítrico por el láctico, que obtendréis al elaborar buttermilk casero (leche cortada con zumo de limón).

Yo lo he ajustado para hacer solo un tarro de 250g, ya que en una casa no se usa tanto como en un obrador y yo no suelo usarlo mucho, además, como es tan fácil de hacer, así de este modo no lo tengo rondando por la despensa demasiado tiempo.
* No se de donde se ha sacado que hay que conservarlo en frío: ocurre lo mismo que con una buena miel, en la nevera se empieza a cristalizar.
Con mantenerlo en lugar oscuro y fresco es suficiente, todo lo que lleve azúcar en gran cantidad, se conserva perfectamente incluso años y si lo mantenéis bien cerrado, lo podéis guardar perfectamente en la despensa.

La receta tradicional que funciona perfectamente es:
- 175g de azúcar blanca
- 90g de agua (pesarla)
- 1 sobres de gaseosas o gasificantes que hay en el mercado, 1 sobre de cada color (uno contiene 2’2g de ácidos y el otro contiene 3’3g de bicarbonato).
- Un cazo grande (pues tiende a subir) para que no se nos salga.

Ahora os voy a sorprender: en vez de usar los clásicos sobres de gasificantes que venden en la mayoría de supermercados, he usado 7g de “sal de frutas” con aroma de limón, jejejeje.
En realidad, si leéis los ingredientes, son exactamente lo mismo, salvo que la sal de frutas además lleva edulcorante, es por eso que le he puesto un poco más que si fuese gasificantes, pero tendremos que añadirle un extra de ácido málico, en este caso serviría con poner unas cinco gotas de vinagre de manzana y solucionado.






Proceso de Elaboración:



Calentar a 85º azúcar y agua, a fuego más bien flojo, conseguiréis un almíbar denso, dejar que se disuelva sólo el azúcar lentamente, pero que no llegue a hervir y menos aun que se dore como el caramelo
(El que tenga termómetro de cocina lo usa, yo tengo, pero como ocurre muchísimas veces con muchos artilugios, el pobre está en el fondo de un cajón sin pilas, jejejeje, de todas formas, si ponéis el fuego bajo de intensidad, lograreis esa temperatura justo cuando veis que empiezan a salir pequeñas burbujas desde el fondo del cazo sin llegar a hervir fuertemente)





Añadir sin dejar de remover, la sal de frutas disuelta en un poco de agua templada con las gotas de vinagre de manzana.
(nota: para la próxima vez es posible que le ponga una sal de frutas que no tenga edulcorantes, pues al final me ha parecido que le he puesto poca, es posible que lleve más edulcorante del que yo creía pues no me ha quedado tan espeso como debiera quedar, pero lo he usado al hacer mi helado y queda la receta igual que si lo hubiese hecho con los sobres de gasificantes, el mismo resultado final)


Subir el fuego hasta hervir solo unos segundos y apagar, remover hasta que baje de temperatura y es posible que la efervescencia (aunque no siempre pasa).


Dejamos enfriar totalmente, puede llegar a tardar hasta 4 horas, se empezará a ver algo transparente según se asienta, de una densidad que os recuerde a la miel.




* Esta formula no es tan densa como la que podemos comprar y es un poco mas turbia debido a la sal de frutas de aroma de limón, pero es exactamente igual en su composición.



Envasar en un tarro hermético y reservar.



Si queréis usarlo, podéis hacerlo perfectamente desde que se enfría, no es malo, solo que yo personalmente creo que no es tan imprescindible como pretenden hacernos pensar, eso es todo.


Si queréis ver como hacerlo con la Thermomix, os remito a esta entrada del blog de mi amiga Débora, donde os lo explica con mucho detalle 
o a ésta mas reciente de nuestro amigo Jose de Aisha Kandisha donde os enseña dos formas distintas pero iguales de hacerlo.

¿¿¿¿¿¿¿¿Os gusta la presencia final????????




Ahora hay algo que me gustaría compartir con vosotr@s: 

no es que yo sea una alarmista, pero si que soy de las que defiendo a capa y espada el consumo de productos caseros, lo más natural posible y más si son para que los consuman mis hijos, como ya os he demostrado en prácticamente todas mis recetas, quizás de esta forma entenderéis el porqué defiendo lo casero.

* NOTA MUY IMPORTANTE:
Si sois personas muy sensibles, os recomiendo que no lo leáis, pues no quisiera yo que os volvierais un@s aprensiv@s con miedo a comer lo que nos venden envasado, es mas, por favor, ignorar totalmente esta parte de la entrada:

Esta información que he encontrado elaborada por la Facultad de Ciencias Químicas de la ciudad de Córdoba de Argentina, donde no solo nos indican los ingredientes que posee el azúcar, también encontrareis información detallada de cada uno de los ingredientes químicos que se usan para hacer cualquier dulce industrial, desde unos simples caramelos hasta bollitos y bombones.

No es de este año, es del 2003, pero os aseguro que son ingredientes que se añaden prácticamente en todo el mundo, como mejorantes, conservantes, etc. (según la normativa de sanidad, lo permitido y lo prohibido en la elaboración de productos industriales) si no me creéis, leer cualquier etiqueta de productos que compramos, no solo los importados del extranjero (tan de moda últimamente y que parece que si nos tenemos nos va a pasar algo, lo que nos han metido por los ojos)

Los hay productos Españoles que tienen exactamente los mismos, ir a la despensa y leer cualquier etiqueta de galletas, cereales, pan de molde, caramelos, chicles o lo que tengáis y después comparar con cualquier receta casera con productos naturales llevan como mucho 10/15 ingredientes, los industriales hay veces que más de 50.

Os vais a quedar con los pelos de punta cuando leáis todo lo químico que se le llega a añadir a cualquier dulce industrial, chuchería o incluso en el pan de molde;

Los hay que llevan 10 veces más productos químicos que naturales, ¿y luego nos preguntamos de donde salen tantas enfermedades raras?


Leerlo poco a poco, “os va a hacer comprender” mi afán de intentar por todos los medios el consumir solo lo casero, lo que sabemos que lleva, mas sano y cien mil veces mejor, no solo para nosotr@s, si no para nuestr@s hij@s.

Os recomiendo leer artículos:
PRODUCTOS DE CONFITERIA
- Artículo 786 - (Res. Conj. 31 y 286/03)
- Artículo 787 y bis - (Res. Conj. 31 y 286/03)
- Artículo 789 y bis (Res. Conj. 31 y 286/03)
- Artículo 815 — (Res. Conj. 31 y 286/03)
Bueno, y si sois tan curiosos como yo, os aconsejo lo leáis detenidamente todo desde el principio.

Ahora necesito saber vuestra opinión, ser sinceros por favor:
¿Os gusta que argumente las recetas con información tan detallada o preferís solo que ponga la receta y listo?

Es que sé que últimamente “estoy un poco plasta” con estas cosas, pero es una cosa que me gustaría estuviera siempre presente acompañando muchas elaboraciones y más cuando estas recetas no solo las pongo para que las leáis vosotr@s los visitantes diarios, es una forma de tener mis cosas para que en un futuro mis hijos y demás familiares tengan todo a mano y toda la información que poseo de cada receta y de los ingredientes que se usan, de este modo que puedan elegir entre hacerlo o comprarlo elaborado, pero que por lo menos conozcan de donde salen cada aditivo.

Es posible que esté ausente de vuestras cocinas unos días, estoy galleteando, jajajjaja, soy la madrina de un sobrino y el próximo sábado le bautizamos, así que por aquí ando liada haciendo galletas con mis cortagalletas caseros, los modelos que estoy usando son los que hice el día de mis bollos de anís.


Estas son las primeras pruebas de color, bastante regulares, más oscuras de lo que me gusta pero es que yo las suelo hacer solo cubiertas de chocolate y esta vez me he decidido de glasear haciendo dibujos, es la segunda vez que uso la glasa de color y esto no se me da muy bien, jejejeje (esto para quien siempre dice que a mi todo me sale bien, aquí la muestra de que eso no es verdad).



Un abrazo y buena semana, os prometo que cuando tenga un rato os voy visitando en vuestros blogs, que no quiero perderme nada de lo que hagáis.